Bombas de calor:
vapor descarbonizado
La unión de nuestros compresores únicos con nuestras bombas de calor VQ145 permite la producción de vapor descarbonizado.
AIREDIF
se posiciona como precursor en la generación de vapor termodinámico.
El vapor descarbonizado
Nuestra gama de bombas de calor VQ145 permite generar vapor de baja presión a 2 bar. Luego, este vapor puede ser comprimido hasta 6 a 7 bara (~160°C).
La fuente de calor puede ser, por ejemplo, los condensados atmosféricos.
Las soluciones AIREDIF
En asociación con Vilter by Copeland y Atlantic Compressors, AIREDIF ofrece una gama de bombas de calor y termofrigop bombas industriales que funcionan con fluidos naturales. Los compresores de tornillo único de Vilter ofrecen potencia y fiabilidad, requieren poco mantenimiento.
Primer piso (Bomba de calor de amoníaco - vapor 2 bara) :
El uso del amoníaco (NH3) es una elección estratégica importante. Es un fluido natural, que posee un excelente coeficiente de rendimiento (COP) y un potencial de calentamiento global (PCG) nulo, a diferencia de los fluidos sintéticos (HFC).
En esta etapa, la bomba de calor recupera calor y aumenta la temperatura para evaporar el agua a baja presión (2 bar, es decir, aproximadamente 115 - 120°C). Esto reemplaza completamente la caldera fósil tradicional para la fase de evaporación inicial.
Segundo piso (Compresión mecánica - 7 bar) :
El compresor eleva la presión del vapor de 2 a 7 bar (aproximadamente 165-170°C). Aquí es donde reside la eficiencia energética del sistema: en lugar de quemar gas para alcanzar esta temperatura, se utiliza electricidad para comprimir el vapor ya existente.
Este paso permite obtener vapor saturado a una presión útil para la mayoría de los procesos industriales (esterilización, secado, reactores químicos) con un consumo eléctrico muy inferior a la energía térmica contenida en el vapor producido.
Se pueden hacer variantes a este esquema para optimizar el conjunto.
Su ventaja
Descarbonización total: Si la electricidad que alimenta la bomba de calor y el compresor es de origen renovable, el vapor producido es 100% descarbonizado.
Eficiencia energética: El COP global de un sistema así a menudo supera 3 o 4 (1 kWh eléctrico produce 3 a 4 kWh térmicos), en comparación con <1 para una caldera eléctrica clásica o ~0,9 para una caldera de gas.
Seguridad y ecología: El uso del amoníaco es un fluido natural, evitando los riesgos regulatorios relacionados con los fluidos fluorados.
Soberanía energética: Independencia de las fuentes de energía importadas (hidrocarburos) cuyo costo, e incluso la disponibilidad, está sujeto a movimientos geopolíticos.
Ofrecemos una solución llave en mano de generación de vapor verde, directamente sustituible por calderas de gas en la industria.

Importancia ecológica
La producción de vapor descarbonizado es un desafío industrial importante para alcanzar los objetivos de neutralidad de carbono, ya que el vapor es el fluido energético más utilizado en la industria (química, agroalimentaria, papelera, refinería). Tradicionalmente generado por la combustión de gas natural o carbón, su producción representa una parte significativa de las emisiones de CO2 del sector industrial.
Estas tecnologías transforman los desafíos ecológicos en ventajas competitivas, esenciales para alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.
Importancia política y monetaria
Para los países carentes de hidrocarburos, las bombas de calor industriales son un instrumento estratégico de soberanía nacional y de estabilidad económica. Permiten sustituir importaciones costosas de gas o petróleo por la explotación de recursos térmicos locales, reduciendo así la dependencia geopolítica. Esta transición disminuye la vulnerabilidad de la balanza comercial frente a la volatilidad de los precios internacionales y a las crisis de suministro energético.
Al electrificar el calor industrial, estas naciones reorientan sus gastos energéticos hacia su propia red eléctrica, apoyando la economía doméstica. La inversión en esta tecnología crea empleos locales calificados en ingeniería y mantenimiento, fortaleciendo el tejido industrial nacional. Ofrecen una respuesta estructural a la inflación importada, desacoplando el costo de producción industrial de las fluctuaciones de los mercados fósiles globales.
Políticamente, esto refuerza la autonomía decisional de los Estados, liberados de las presiones diplomáticas relacionadas con su seguridad energética.
A largo plazo, esta autonomía térmica constituye un pilar esencial de la resiliencia económica y de la competitividad industrial de estos países.
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